Los bovinos rememoran en mi aquellos encuentros existentes que aun siguen latentes en mi. Aun no recuerdo donde fue que deje las llaves y dentro de ese olvido, olvide huir del brebaje. Boca abajo yo miraba, galopeando te encontrabas, arribabas las montañas y un ruido roño-so escuchaba. Luego de tanto aludir era yo quien te miraba y sin pensarlo dos veces en tu escaño me sentaba. Desde allá podia ver, todo aquel paisaje, eran canvas con colores, edificios y colores. Un día me canse de ver tal paisaje y decidí no regresar pero como era de esperar aun faltaba mas. Al percatarme de la hora no me importaba ya y cuando volvía a ver el paisaje el verde predominaba mas. Una vez mas decido sentarme en el escaño y mecerme una vez mas sin importar cual fuese el daño que me podría causar. Tus ojos me decían mas y mis piernas ya no puedo, al cerrar los ojos y volver a mirar vi el paisaje blanco y negro. Esta vez el paisaje había acrecentado, que era aquello que veía y me deleitaba tanto. Por un momento se me abrió el apetito por aquellas palomitas pero no tenían color ni exceso de margarina. No se si eran sueños o tal vez eran pesadillas, pero si algo recuerdo era a alguien tocando la cancilla. Luego de esa madrugada no volví a saber de ti, realmente no se si es porque no nos sobra tiempo o yo no quiera saber de ti. Creo que he encontrado las llaves y del brebaje me escape a un destino lejano sin reloj y sin pared.
Esto fue hace mucho pero es de-gus-tar ;)
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